Selene y sus amigas se hicieron una promesa: cada verano sería mejor que el anterior.
Y cuando Bruno, Leo y su grupo entran en escena, el plan se cumple con creces. A partir de entonces, sus veranos se llenan de aventuras frente al mar, tardes de juegos, playa y helados.
Entre risas y días que parecen infinitos, Selene pronto descubre que el amor es tan impredecible como las olas. Bruno es carismático, con él todo es emoción, y Leo...
Leo es su mejor amigo, el que siempre está ahí, quien la entiende sin palabras. Para Leo, Selene también se vuelve imprescindible.
Con ella no hay silencios incómodos y todo parece más fácil. No es capaz de imaginarse un verano sin ella. Solo son eso, amigos
Entonces, ¿por qué cada año le cuesta más convencerse de ello?