La llegada de veraneantes y nuevos residentes al pueblo balneario de Punta Brava transforma su ecosistema y ritmo de vida, en un claro contraste con los tiempos pasados y entre las temporadas alta y baja. Dos de esos nuevos residentes habrán de alterar de forma notable el ánimo general, al poner de frente los aires frescos procedentes de la Capital y las viejas costumbres. Así lo cuenta Lautaro, un lugareño que mientras realiza todo tipo de trabajos observa cómo se suceden los acontecimientos, y así se percibe también a través de los demás personajes. Repite uno de ellos cada tanto: «La ruta, la carretera, el camino. La ruta, la carretera, el camino. Historias, leyendas, destinos. Un hombre se va de viaje. Un hombre llega.» Nuestro consuelo es una novela de aparente sencillez que sitúa al lector ante una realidad insospechadamente compleja.