Cuando nos detenemos a escuchar de verdad, todo nos habla.
Al hacerse evidente que su hijo, Harry, no hablaría como otros niños de su edad, Luke Adam Hawker comenzó a descubrir el poder de la comunicación sin palabras.
Fue esta circunstancia, junto con el creciente amor de Harry hacia su querido perro Robin, lo que les proporcionó esperanza frente a todo lo que se les presentó durante los primeros años de la vida de Harry.