«Un clásico decía Pedro Salinas tiene que estar siempre dispuesto a rendir cuentas de su valor, tiene que estar siempre, permanentemente, en actitud de presentar lo que llamaríamos sus credenciales de clasicidad. Ningún clásico es indiscutible; al contrario, sucede que los mejores clásicos son constantemente discutidos». Bajo esta premisa básica se articula este volumen colectivo, que reúne investigaciones sobre los vínculos entre los clásicos de los Siglos de Oro y la constelación de clásicos modernos que conformaron la cultura del 27. Porque, muy lejos de alzarse contra los maestros del pasado, los escritores de aquella generación excepcional orientaron su mirada moderna crítica y creadora a la vez hacia el centro vivo de la tradición española. Ya fuera para respaldar el posicionamiento estético de un momento concreto, o movidos por un afán de rigor filológico y de reparación histórica, o impulsados por una sensibilidad íntima y de afinidad con el clásico, lo cierto es que en su descubrimiento, reivindicación y entusiasta difusión hallaron la continuidad que enlazaba la lección de los precursores con el pr