La polarización parece haberse convertido en la explicación de casi todo lo que sucede en la política española. Pero ¿qué hay realmente detrás de ella? ¿Nos moviliza el odio al adversario o el apego a los nuestros? ¿Votamos después de escuchar las propuestas de los candidatos durante la campaña o llegamos a ella con la decisión ya tomada? ¿Cómo perciben y valoran los ciudadanos la democracia cuando las campañas se convierten en una batalla entre bandos?
Este libro analiza las elecciones celebradas en España y en otros países durante las últimas tres décadas para distinguir entre polarización ideológica, afinidad y animosidad, y comprobar cómo influyen en el comportamiento de los votantes. Con datos y rigor, muestra que el apego al propio partido pesa mucho más que el rechazo al contrario y advierte, al mismo tiempo, de que el verdadero impacto de esa hostilidad llega después: erosiona la aceptación de los resultados y del propio proceso electoral, la confianza en las instituciones y la valoración de la democracia.