El auténtico monarca detrás del mito del rey «hechizado» Madrid, 1665. Un niño de cuatro años hereda el trono de la Monarquía de España, el mayor imperio de su tiempo. Desde Bruselas hasta Nápoles, desde México hasta Manila, millones de súbditos quedan bajo la autoridad de un rey cuya figura ha sido durante siglos objeto de burla y lástima. La historia lo ha recordado con el cruel apodo de «el Hechizado» y como símbolo de la decadencia de los Austrias. Pero ¿y si esa imagen no fuera más que un mito, fruto de la propaganda En Yo, el rey, Alberto Bravo desmonta una de las leyendas negras más persistentes de la historia de España y devuelve a Carlos II su verdadera dimensión. Lejos de la caricatura del monarca incapaz, descubriremos a un soberano consciente del peso de su corona, que gobernó durante más de tres décadas y logró mantener la cohesión de la Monarquía de España en uno de los momentos más delicados de su historia. Así, bajo su reinado, la economía de los reinos peninsulares se recuperó y la maquinaria política siguió funcionando con una sorprendente capacidad de adaptación. Fruto de años de investiga