Una delicada meditación sobre nuestros silencios individuales y colectivos que nos anima a prestar voz (y oídos) a las cosas que callamos. Todos cargamos con un repertorio de momentos en que nos mordimos la lengua: palabras que no quisimos pronunciar o que no supimos encontrar, oportunidades perdidas, omisiones, tabús y deseos inconfesados. Ambivalente por naturaleza, el silencio puede ser tanto un refugio como una cárcel. Una elección o una imposición. Abarca todo el arco de la experiencia humana: equivale a contemplación y recogimiento, a misterio y éxtasis, pero también a trauma y vergüenza, a violencia y secretos familiares, a duelo. Solo cuando aprendemos a escuchar lo que callamos, logramos elegir sabiamente lo que decimos, pues «el silencio no es lo contrario de la palabra, sino su condición». Apoyándose en su experiencia como psicoanalista y psicóloga clínica, Laurence Joseph recurre a la mitología, la literatura y la filosofía para trazar la cartografía de nuestros silencios individuales y colectivos, en los cuales podrán reconocerse los lectores de este revelador ensayo. La crítica ha dicho... «Lo