¿Hablamos de amor o hablamos de amar El amor y el deseo son la expresión más leal y persistente de la imaginación humana. Desde el poema de Gilgamesh a las sátiras procaces de Catulo, los romances, los epigramas, los haikus o hasta el reguetón, como decía Mario Onaindía en la introducción a La hoz y el caldero, la literatura universal siempre cuenta un viaje real o sicológico y un chico que busca a una chica. La épica amorosa como parte de la conquista del héroe. La seducción, antes y después de Baudrillard, como una de las bellas artes. Estas quince historias son distintas porque los hombres y mujeres que se amaron son muy diferentes entre sí y también como parejas. Algunos de los ejemplos de amor los de Bécquer y Espronceda o hasta del propio Antonio Machado guardan una íntima relación entre la idealización de la amada y el dolor por las fracturas y decepciones. Otros son una gratísima prueba de que en tiempos difíciles y pacatos, hay quien toma por su mano las licencias que le niegan las convenciones sociales, como demuestran Emilia Pardo Bazán y sus ardores y complicidades con Pérez Galdós o Carol Dunlop