Este viaje belga, que emprendo por el rápido de las ocho de la mañana, a fin de no perder la vista del paisaje, desconocido para mí, es realmente, por lo que hace a las distancias, un viaje de muñecas; todo está tan cerquita que, según noticias, el trayecto más largo, el de París a Bruselas, dura unas cinco horas, y los restantes comprendidos en el billete circular ?a Lovaina, a Malinas, a Amberes, a Gante, a Brujas, al mismo puerto de Ostende? son expediciones recreativas, meros paseos en tren o en tranvía eléctrico.