Caótica y veloz, la mente de un niño se mece en la oscuridad al ser testigo del asesinato de una mujer. Tras un día de verano, todo lo que había conocido, y
que por tanto era seguro, deriva en amenaza. Su voz calmada comienza a romperse y entremezclarse con otras: la voz cruel de la imaginación, la voz exhausta de la madre y los cientos de voces que le retornan al mismo recuerdo. En un laberinto de conexiones arbitrarias, sólo puede encontrar descanso en nuevas conexiones; una trampa que se asemeja a la salida. En este libro de poemas se explora un trastorno extendido y complejo, a la vez que se realiza un homenaje a la estética sombría del relato de infancia de autoras como Unica Zürn, Marosa di Giorgio y Dorothea Tanning.La poeta, especializada en estudios de subjetividad, i [.