AA.VV
Siguiendo la incendiaria consigna de Ramón Serrano Suñer, cuñado de Franco y en aquel momento hombre fuerte del régimen, de &½¡Rusia es culpable! [$÷] ¡El exterminio de Rusia es exigencia de la Historia y del porvenir de Europa!&¬, España organizó en 1941 una unidad de infantería destinada a combatir en la Unión Soviética integrada en el Ejército alemán: la 250.ª División de voluntarios españoles o, como la denominó José Luis Arrese, secretario general del Movimiento, la División Azul. Con una fuerte impronta falangista, veteranos de la Guerra Civil y jóvenes soldados sin experiencia marcharon a Rusia y se desplegaron en el frente en el entorno de Nóvgorod cuando todo apuntaba a un triunfo decisivo de la Wehrmacht. En el tránsito de la compleja y ambigua relación de la dictadura franquista con la Segunda Guerra Mundial, la División Azul fue un modo de saldar la deuda de sangre contraída con el Eje durante la Guerra Civil, pero también una oportunidad para combatir al bolchevismo, enemigo desde la guerra de España.