Este no es un diccionario etimológico común, es un libro que ha vuelto a ser árbol, un árbol misterioso, lleno de palabras, que te invita a jugar y perderte entre sus ramas.
Pero este libro es sobre todo una declaración de la hermandad, pocas veces vista, entre la ciencia lingüística y el vuelo poético.
La poesía, presente desde la narración introductoria de este tesauro ilustrado, rompe los límites de la palabra mecanizada y termina por proponer nuevas definiciones, bellas, divertidas y conmovedoras.