En una época en la que el turismo parece acapararlo todo, una reflexión sobre el deseo y la identidad a través del viaje, una experiencia vital capaz de transformarnos.
El viaje, esa parte no meditada de la historia de la filosofía, es abordado aquí en su doble sentido, como concepto y como experiencia: una constante cultural de manifestaciones múltiples sobre todo en esta época, donde el turismo de masas cobra relevancia.
Sin embargo, viajar tiene también una dimensión fuera del tiempo que conecta con el deseo, siempre en movimiento hacia otro lugar.