Desde hace décadas, el paradigma predominante en el mundo de la política, las finan zas o la economía reduce la incertidumbre a meros cálculos probabilísticos. El riesgo es habitualmente una cifra que se puede calcular, y las posibilidades de que un suceso tenga lugar deben medirse con ecuaciones o estadísticas. El problema es que nada de esto es cierto. Como hemos aprendido en los últimos años, con sucesos impredecibles (de la crisis financiera de 2007 a la pandemia del Covid), vivimos en un estado de constante "Incertidumbre Radical". Esta obra de Mervyn King y John Kay nos recuerda que nuestro entorno no es modelizable. Ni lo que pasará mañana se puede anticipar con una hoja de cálculo.En el corazón de "Incertidumbre Radical" yace una distinción fundamental entre dos tipos de incertidumbre: la "resoluble" y la "radical". La primera se refiere a even tos repetibles y predecibles, como el lanzamiento de una moneda. En el segundo grupo se engloban la mayoría de las decisiones críticas en la vida desde si invertir o no en una empresa a la estrategia geopolítica de un