«A Virginia Woolf le gustaba fumar puros, jugar a los bolos y escribir a máquina. Era feminista y era pacifista, y una vez que le ofrecieron un doctorado honoris causa lo rechazó con tajante elegancia. Comparaba la felicidad de escribir impulsada por el entusiasmo de la inspiración y la perseverancia del trabajo con el ronquido de un Rolls Royce lanzado a cien kilómetros por hora; con la fuerza de las hélices de un avión». Así comienza el texto de Antonio Muñoz Molina que prologa esta edición en la que reunimos parte de la narrativa breve de Virginia Woolf a lo largo de treinta y dos años, desde sus primeros escritos hasta los textos que darían lugar a su célebre novela La señora Dalloway. En estos preciosos textos, personajes y acciones quedan supeditados a imágenes poéticas, alejadas de las banalidades de la vida.