El método MDA propone acciones que, en su desarrollo, atraviesan instancias íntimas y públicas de la práctica artística. Funciona como entrenamiento y desarrolla colaboraciones grupales para experiencias que en general vivimos en soledad. MDA se aplica a todos los medios, y es de gran utilidad para la solución de problemas.
Estas acciones se entregan en esta ocasión organizadas en listas de prácticas diarias, para que siempre sepas qué hacer cuando llegas al taller, o cuando decides sentarte a dibujar, a pintar o a pensar en tu obra.
Si bien son prácticas de dibujo y pintura, están dirigidas a aprender a pensar con las manos. Tienden a encontrar el discurso implícito en la materia y a utilizar oficios y medios como un modo de ser. Se trata de atravesar experiencias físicas de comprensión, lugares de donde no se puede volver.