Kosovo, 1999. El día 24 de marzo la OTAN lanzó una intervención militar para detener la brutal limpieza étnica de Miloevi. Una ofensiva aérea, de la que prometieron que ningún soldado volvería a casa en un ataúd. Así se vio en los televisores de todo el mundo: una guerra aparentemente limpia e impecable que se libraba desde el cielo con diligentes ataques quirúrgicos. Terminó el 12 de junio. Sin embargo, durante esos ochenta días, las bombas no dejan de caer sobre Pristina, la ciudad está rodeada por los serbios, nadie osa moverse. En las calles, los paramilitares actúan con total impunidad. Y, en la impactante novela de Elvira Dones, durante esos ochenta días, en esa misma ciudad, Rea, Nita y Hana están atrapadas en un apartamento, a la espera. Estaban celebrando el cumpleaños de una de ellas; ahora luchan por sobrevivir, y los días transcurren entre el miedo y el hastío. Al principio, en la televisión la propaganda está a la orden del día. Ya no reciben canales extranjeros. Más adelante, ya no tienen luz, ni agua, ni teléfono. En ocasiones, se aventuran a salir para llamar a algún familiar o intentan cruza