En un mundo de artefactos mágicos y seres fantásticos, una mujer con un peligroso secreto mágico necesita la ayuda del minotauro al que intenta olvidar. Gwenna siempre se ha considerado una persona normal.
Antigua sirvienta, no desea nada más que conseguir un trabajo estable en el Gremio Regio de Artefactores para poder ganar unas monedas y enviarlas a su madre.
No es especial. En realidad no es una nigromante. Eso serÃa imposible, dado que la nigromancia (o cualquier tipo de «mancia») está prohibida bajo pena de muerte.
Asà que, si los muertos siguen hablándole. bueno, seguirá ignorándolos. No van a interponerse en sus sueños.Â
¿Y qué más se interpone en su camino?