Un niño no sabe qué es la libertad y se lo pregunta a todo el mundo: al lápiz, a la goma, al papel, a las líneas rectas, a los círculos, a las pompas de jabón... Las respuestas son poéticas, pero no verbales, sino gráficas, cada una con una estética propia distinta, pues la libertad para cada uno puede ser diferente.