Con precisión de orfebre enfurecido, cirujano de nubes u observador de esta cósmica zoología (que por momentos duda de qué lado de la jaula está mirando), Rodrigo Galarza talla estos poemas como si fueran duros pedacitos de quebracho.
Este sitio web utiliza cookies, tanto propias como de terceros, para mejorar su experiencia de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Más información